7/6/22

Lavadero.

 En esos ataques salvajes de Te extraño me persiguen indomables recuerdos.

En estas emboscadas debo ser cuidadosa pues una palabra fuera de la fila o una invitación malinterpretada, aunque real, podría acabar con años de recuperación. Solo por el placer de ir cantando al martirio, únicamente para desdentarme.

Cuando esto pasa, cuando me muerden y atacan mis propios demonios, te escribo  y quemo hojas. Mis palabras no te lastiman, las ausencias no te atan a mí. Solo dejo correr la tinta y me agoto en esta casa vacía.

16/4/22

Visiones.

 Eres la esfinge que no cambia, en lo perpetuo como puerta de cielo (eres el caudal alegre que se nutre de las lluvias, le bailas misteriosa al gigante que te mira con desdén).

Recorrí tus entrañas desde el principio de los tiempos (la avaricia de retenerte ha dejado cicatrices y ausencias en la piel de mis manos)

Conozco palmo a palmo tus pasiones y las sombras que a nadie le cuentas (Te he pintado un mural de tres metros bajo tierra, cuando la vida te estorbe aquí estaré para abrazarte)

Contienes mi forma, dulce tirano ¿podré engañarte y escurrirme entre tus palabras? (Puedes irte cuanto quieras, siembras rosas en mi casa que no se irán con el invierno).

Mi nombre está tallado en tus laberintos perpetuos. (Eres fuente inmarcesible de belleza ni los astros brillan como tus espejos)



Aquí somos la contención de lo que fluye y no vuelve, el florecer de la piedra y los silencios.

5/2/22

Ladera.

 A un lado del erotismo vive la fragilidad basada en guías rituales, contemplamos el ruido con seguridad y nos formamos en la constelación caótica que gira y se tuerce. Todos los patrones están acordonados, como flechas de un museo. Las palabras diseñaron un estrecho laberinto para llegar al origen o salir de él; dejadas al centro del sendero, las migajas confundidas con pedacitos de letras dan orden al final del recorrido. Cuando se unen  y forman el mensaje restablecido, las palabras aparece solas. No es necesario decirlas. Ya nacieron libres.

16/11/21

Declaró.

 Te abrazo fuerte ¿acaso debo decir más?

19/10/21

Leonera.

 Me pican las piernas esos besos que ya no te di. Los tengo bajo candado y al verte se alborotan y me muerden, ruegan y rugen desde la cárcel esperando una mirada incitadora, una caricia desleal o una honesta sonrisa que abran los cerrojos y te devoren hasta la vida.

30/9/21

Ejercicio de reducción .

 Yo soy… manifestación mágica de la música molecular. Libélulas dibujadas en tu pecho de papel, la libertad con alas blancas. Sirena azulada como pez del inframundo. Alegre cascada de risa púrpura. Columna de blancos matices, entre Gaia y Efímera, sosteniendo el cielo.


27/9/21

Melquiades.

 Como pieza de arte,

cuando las estrellas cantan.


Los silencios prolongados, 


donde todo es destrucción


Las ausencias incidentales, 


discurso ininterrumpido.


5/8/21

Roots

 


Quiero estrechar tu muerte, dejarla caer despacio hasta tu cama y morirnos los tres hasta que ya no quede cuerpo que sanar, solo dormir.


Te llamo en la ira de que estas palabras no las conocerás de viva voz, no tendré el valor de decirte que para llorar desconsolada busco tristes flores marchitas.


Despiértame tras años de esperarte, la esperanza me aniquila eternamente pero no me deja morir, me ha transferido su desgracia.


16/7/21

Rojo arrebol.

 Pero dime algo ¿cómo puede ser solo deseo y no consumirse? Hemos quemado en la hoguera todas las pasiones y aún no se acaban, nos quedan resquicios licántropos bajo las cenizas que aparecen cada ciclo lunar.

¿De dónde sacamos palabras para no romper los hilos que nos sostienen desde siempre? Nos hemos buscado y dejado solo para volver a empezar y convencernos. Estamos del mismo lado, dispuestos a saltar, sonriendo  en secreto.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Si todo está en contra, si a cambio de tus manos frías he dejado empeñada mi voluntad. Será por tus palabras que olvido la cordura y me enredo con los recuerdos que me has dejado desde el ocaso  para encontrarnos. Enarbolando desde la raíz, somos el sueño eterno que no perduraría pero tampoco se marchita, soñando, solo soñando en arrojarse al precipicio para volar alados o desencadenar la muerte.

18/6/21

Autorretrato.

 Fui la sirena que vio caer la Atlántida, en pedazos de oro puro se fue hasta el fondo marino la ciudadela y sus campanas. Tuve que mirar aquel remolino y, en las pirámides que caían destruidas, estaba la sensación que me aprisionaba: no podía detener esa caída con la fuerza de mis manos y solo pude verla irse, perdiéndose para siempre, inevitable y perfecta profecía.


Soy el trigo que crece fecundo en el campo, bailando suave y acompasado con el viento. Naranja y amarillo, destinado a ser molido y recreado en alimento, enlazando pasado y futuro. 


Soy la columna de huesos blancos y pulidos que dan soporte a Gaia y a la bóveda del sol. Erigida en mármol, altísima y labrada en manos del Gran arquitecto, soy la obra de arte del maestro. 


Soy el nudo amoroso entre el cielo y la tierra, de su centro brota un hilo de luz que encuentra camino en mi corazón y en él se forma la unión de vibración solar y la música terrestre.